Revista Momentos – Entrevista

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Rey Guerrero: ALMA Y SABOR DEL PACÍFICO

Es el chef de los sabores ancestrales. Por eso su cocina de autor sabe a procesos artesanales de gran tradición. Una exótica y exuberante carta adobada con vivos colores y música afrodescendiente.

Fotos Juan Oviedo Photography

Su familia es de Buenaventura, él nació en Cali, y Rey Guerrero siente, en efecto, que su esencia es Pacífico y sus raíces africanas. Lo lleva en la sangre. Tiene en su alma rastros de los orishas (dioses de la religión yoruba africana) y late en él la rebeldía de los Massai, una de las tribus guerreras más poderosas del continente negro. Por esta tradición generacional, lleva su cabello con dreadlock y todo su ser vibra con los colores y sabores de su tierra que son pura pasión. Los comensales de su restaurante lo ven con su risa plena y con esa manera de ser auténtica como la de sus ancestros.

Este hombre es el centro de lo que se cocina en este lugar, uno de los más reconocidos restaurantes de cocina de mar y de tierra, por el que desfilan destacados personajes de la vida nacional, empresarios, deportistas, líderes sociales afrocolombianos, políticos y artistas.

LA COMIDA

 “Mi sello –asegura Rey Guerrero-, no es vanguardista ni minimalista. El que come aquí queda satisfecho y disfruta mi cocina de autor que evoca sabores del pasado, de tradición ancestral. No sirvo porciones pequeñas, transformo lo crudo en propuestas que hacen salivar, y activan los sentidos”.Aunque realizó estudios de Administración Hotelera con énfasis en Gastronomía y Cocina Básica, la mejor escuela, sin duda, fue la que recibió de su mamá, doña Imelda. Por eso su carta ofrece los sabores artesanales y de tradición que caracterizan a la región del Pacífico colombiano: Pastel chocoano, Sopa de queso chocoano, Pusandao de carne serrana, Pusandao de pargo; Arroz Tumbacatre (mariscos, ahumados al cocinarlos en un wok con un toque picante). La Cazuela Océanos (exuberante sabor de langostinos, mariscos y gambas). Arroz Putiao con langostinos y longaniza chocoana que les envía doña Isabel, desde Quibdó, quien heredó la receta de generación en generación. Entre otras delicias.
Bebidas con sabores exóticos como el fresco de aguacate, jugo de borojó, tamarindo, y limonada de coco. Los postres no se quedan atrás. Pueden degustar el Africano (quemado de panela, vino, ciruela pasa y durazno), o Mi Dulce Pacífico, cocadas melcochudas con helado de vainilla.

EL EMPRESARIO

Ser aguerrido le sirvió para llenarse de fuerza y salir a encontrar su sueño, hacer empresa en un país donde las trabas están ahí para hacerle el camino más difícil a quienes deciden asumir el riesgo de generar empleo, en una ciudad donde las desigualdades sociales, raciales y económicas juegan un papel determinante a la hora de querer sacar adelante un emprendimiento.

Ninguno de estos factores fue impedimento para que hoy día sea uno de los chef reconocidos en Bogotá. Él, por su parte, busca hacer las cosas al derecho. Trabaja de la mano con la Cámara de Comercio para dejarse guiar y llevar su negocio por el camino del éxito. También hace parte de ese grupo de cocineros de la Cancillería colombiana, quienes recorren el mundo dando a conocer la deliciosa gastronomía nacional.

En este recorrido de cinco años con su restaurante de 230 metros cuadrados, en la calle 77 con carrera 14 de Bogotá, ha contado con una compañera incondicional: su esposa Claudia Peláez, una Comunicadora Social Javeriana quien además de ser su socia es la encargada de gerenciar el restaurante, y también es la Directora Comercial de una compañía industrial. Ambos son los creadores del Restaurante Rey Guerrero y los artífices de algo que muchos quieren hacer pero pocos tienen la constancia para lograrlo: ser los dueños de un espacio exitoso, con identidad, donde el sabor es el menú principal. “Claudia –dice- ha sido desde hace siete años, mi esposa, mi amiga, mi partner, mi alma gemela”.

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